Por ejemplo, Plaza de Mayo ofrece al viajero una muestra de los distintos tiempos históricos del país. Dividida al medio por la vieja Recova, que reunía a todos los vendedores en la época colonial, hubo un tiempo en que allí se realizó una corrida de toros en honor a don José de San Martín.

Desde la Plaza de Mayo se trazó la cuadrícula de la ciudad; alrededor de ella encontramos el Cabildo, cuna del gobierno en la época colonial y actual museo; la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo nacional; y la Catedral Metropolitana, construida en el siglo XVIII en estilo neoclásico, que guarda los restos del libertador San Martín.
En el centro de la plaza se observa la Pirámide de Mayo, que conmemora la Revolución de 1810.
A unas pocas cuadras, en la esquina de Alsina y Defensa, puede visitarse la Farmacia de la Estrella, con su entrada de madera y pinturas alusivas a temas de salud. En el primer piso funciona el Museo de la Ciudad.
Luego, al caminar hacia Bolívar, se llega a la Manzana de las Luces, donde el visitante no debe dejar de visitar los antiguos túneles defensivos del siglo XVIII, y la iglesia de San Ignacio.

En la plaza nace la Av. de Mayo, con sus edificaciones de espléndidas fachadas. Destaca entre ellas el legendario Café Tortoni. Esta arteria conduce hasta el Palacio del Congreso, lugar en el que sesionan durante el año los legisladores nacionales.
Actualmente, el barrio reúne importantes oficinas, entidades bancarias, cafés, hoteles, comercios y restaurantes, además es un centro cívico nacional y del gobierno de la ciudad.