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Un elemento fundamental para este despegue fue el entorno natural de la ciudad, en el que confluyen el nacimiento de las serranías y una llanura con suelos de buena calidad en donde los inmigrantes europeos incorporaron el cultivo del trigo y la cebada.
En el siglo XIX, con la llegada del ferrocarril y el desarrollo tecnológico, las serranías fueron abordadas por la población, y aparecieron los grandes hoteles para el viajero y grandes casonas para los habitantes nativos.
En la actualidad, Córdoba es una moderna e importante ciudad (la segunda en cantidad de habitantes después de Buenos Aires). En sus calles y avenidas convive la arquitectura colonial con los edificios altos y complejos. En ella, se recorren acogedoras calles peatonales y nutridas galerías comerciales, shoppings y confiterías.
En Córdoba el viajero puede realizar circuitos peatonales que enlazan la plaza San Martín, la Catedral, el Cabildo Histórico, la Manzana de las Luces con la iglesia de la Compañía de Jesús, la Casa de Trejo, el Colegio Nacional Monserrat y el Museo Fray José Antonio de San Alberto.
La oferta turística se incrementa con la costanera del Río Suquía, el estadio Córdoba, y el Complejo Ferial Córdoba, donde se llevan a cabo exposiciones internacionales durante todo el año.
En las afueras de la Ciudad Capital, a pocos kilómetros, el viajero encontrará una serie de alternativas como excursiones en 4 x 4, mountain bike o parapente, en una de las regiones más bellas de la Argentina.
Así es Córdoba. Es historia y es naturaleza. Es paisaje agreste y entorno imponente. Una mágica e inteligente posibilidad para el viajero impenitente.
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