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Deportes de Aventura ...
Uno de los circuitos recientemente descubiertos para el viajero es aquel que aborda dos ríos casi inaccesibles de la nuboselva salteña: el Colorado y el Pescado, afluentes del Río Bermejo.
En no más de 20 minutos de vuelo en helicóptero, se llega al primer destino, en las nacientes del Río Colorado, casi en el límite con la Provincia de Jujuy. A esta altura, habitan numerosas aves, como jotes, garzas, y el colorido tucán. También se halla en sus aguas un pez foráneo que fue sembrado hace 24 años: la trucha arco iris.
El Río Colorado tiene las típicas características de un curso de montaña: corre rápido, arrastra piedras y palos durante la época de lluvias (diciembre a marzo), y sus aguas son frescas y muy limpias durante el resto del año.
La vegetación en las orillas, distanciada por un vasto pedregal, está compuesta por una amplia gama de árboles, arbustos, enredaderas y epífitas.
El paisaje se conserva tal como fue creado. El viajero debe llegar acompañado por un baquiano.
Desde el Colorado, en helicóptero, lleva otros 20 minutos llegar al Río Pescado, nombre que se debe a la abundante fauna íctica que lo habita, entre los que destacan dorados, sábalos y bogas.
El Pescado tiene aguas más cálidas que su vecino, y aguas abajo del paraje El Angosto, ya no corre tan encajonado; además, sus playas de canto rodado permiten caminar sin problemas por la orilla en busca de los mejores paisajes.
Pocos conocen esta región de Salta, más famosa por sus valles sureños o por su capital. La conjunción de montañas, selva, ríos de aguas trasparentes y decenas de especies vegetales y animales, invitan a no demorar una pronta visita.