JUJUY
CIRCUITO de la PUNA
Inmensidad y esplendor, son las primeras impresiones que el viajero advierte cuando pisa por primera vez la puna de la Provincia de Jujuy, una zona de cielo límpido y aire puro, en donde no dejará de admitir que cada una de las llamas, guanacos o vicuñas, que se le atraviesen en el camino, observará en sus ojos la paz y la profundidad de las alturas.
La palabra Puna proviene del idioma quechua y significa páramo o tierra fría. Su gente es calmada y silenciosa, poseen la sabiduría de antiquísimas raíces que aparece en su vestimenta, en sus comidas y en sus costumbres. La Puna es el antiguo Camino del Inca.
Se halla al norte de la misma y contiene los departamentos de Cochinoca, Rinconada, Santa Catalina, Susques y Yavi. Su geografía desértica, de suelos áridos, la hace inhabitable, y por ello su población se concentra en las localidades de La Quiaca, Abra Pampa y Mina del Aguilar.
En el vasto territorio que comprende la puna jujeña es común ver a sus habitantes pastoreando ovejas y llamas protegidas por Coquena, el duende de las alturas. De noche, cuando descansan las vicuñas, los flamencos y los suris, el cielo "negro" es perforado por miles de estrellas de increíble luminosidad.
Es característica de la zona la presencia de lagunas, como las de Pozuelos, Guayatayoc, Vilama y Runtuyoc, así como la existencia de inmensos salares como el de Salinas Grandes (departamento de Cochinoca), Canchari, Jama y el de Olaroz.
El Monumento Natural Laguna de Pozuelos constituye una belleza dentro del desierto, como así también la Reserva Olaroz-Canchari, con sus importantes rebaños de vicuñas.
Los ríos del lugar (Cincel, Santa Catalina, Miraflores, de las Burras, Piscuno, Rosario, San Juan Mayo, San León) forman una cuenca endorreica y desagüan en las lagunas y salares citados.
La riqueza arqueológica está presente en todo el circuito: desde los Petroglifos en Inca Cueva, la Laguna Colorada, Los cerros los Siete hermanos y los descubrimientos arqueológicos de la etapa precolombina, como los Pucará, en Yavi y Tres Cruces.
La región abarcaba el sur del imperio incaico. La población, mayoritariamente chicha, atacama y omaguaca, contribuyó a su grandeza con una gran riqueza cultural vigente hasta nuestros días.
Posteriormente, el intercambio de culturas durante la colonia creó una nueva fuente de recursos andinos que se mezclan con la mística del lugar.
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