
De nave única y angosta, cuenta con interesantes imágenes y pinturas cusqueñas del siglo XVIII, que la llenan de historia y tradición dentro del Circuito de la Quebrada. Detrás de ella, se alza el renombrado cerro de los Siete Colores, que deleita a todos los visitantes que pasan por la ciudad.
Se encuentra en uno de los frentes de la plaza principal. Es de arquitectura sencilla, muros de abobe, techo de cardón y torta de barro. La fiesta patronal se celebra el 30 de agosto. Cuenta con actos religiosos, sikuris, misachicos con acompañamiento de erques y bombos. Fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1941.
Horario de visita: lunes a sábados de 08:00 a 12:30 y de 16:00 a 20:00 horas. Domingos 09:00 a 12:00 y de 18:00 a 21:00 horas.
El Algarrobo Histórico
Se halla en uno de los lados de la iglesia. De tronco desmesurado y amplia copa, fue mudo testigo de una importante parte de la historia de Jujuy. Bajo su sombra descansaron las tropas de Belgrano.
El Paseo de los Colorados
Camino de aproximadamente tres kilómetros que parte desde el pueblo, recorre parte del lecho de un afluente del Río Purmamarca, con vistas a figuras talladas por la naturaleza en las laderas de las montañas y la posibilidad de descubrir paisajes inolvidables.
Huachichocana
Es un paraje de la quebrada, escasamente poblado. Su altura es de 4,000 msnm. Se encuentra a 10 kilómetros de Purmamarca por un camino de tierra. Se hacen caminatas, cabalgatas y recorridos en bicicleta.
Yacimiento arqueológico
Se encuentra en un desvío hacia Huachichocana (22 kilómetros). Aquí se puede observar cuevas con pinturas rupestres. Se puede acceder con la compañía de un baqueano del lugar.
Feria Artesanal
Alrededor de la plaza parquizada de esta pintoresca villa se encuentran algunas tiendas que confieren al paraje un escenario especial. En estos variados puestos se encuentran artesanías e indumentaria, como ponchos y telares confeccionados a mano.
Calles Secundarias y Cerro de los Siete Colores
Se le sugiere al viajero caminar alrededor de este pequeño poblado y solazarse con un trazado que data de

fines del siglo XIX. Se aprecian los verdes cardones, álamos y coníferas, que le confieren un toque especial. Por dichas calles se puede observar desde diferentes ángulos los vistosas cerros, entre ellos, a espaldas de la ciudad, el "Cerro de los Siete Colores": de origen sedimentario y formado por material del período cretáceo, alrededor de sesenta y cinco millones de años atrás, es digno de apreciar.