
A la salida de la pequeña villa de Volcán, y luego de un recorrido de siete kilómetros al norte, por entre un paisaje de álamos y sauces que bordean los campos cultivados sobre los sedimentos, gracias al riego por acequias, el viajero llega a otra pequeña localidad, siempre a orillas de Río Grande: Tumbaya.
Tumbaya es uno de los varios poblados que se originaron sobre los asentamientos prehispánicos de los omaguacas. En la actualidad, ofrece al viajero un trazado de unas pocas calles octogonales y una plaza arbolada frente a la cual se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora de la Candelaria.
Durante el Virreinato fue cabecera del curato de la región. Con una población de poco más de 200 habitantes, y a 2,094 msnm, está situado al pie de un cerro en la región sur de la puna, de accidentado relieve, especialmente en el norte y en el este.
En las zonas bajas, el clima es templado y seco, y muy frío en las altas cumbres. Las precipitaciones son frecuentes en el oriente del departamento. Dominan sus altas sierras y plantaciones de frutales, y es típica la abundancia de cardones.
La flora se determina según el sector. Las montañas están cubiertas de bosques de alisos y pinos. En la quebrada hay sauces, algarrobos, álamos, molles, cardones, charquis y queñuas. Hay animales como vizcachas, zorros, pumas, cóndores, águilas y aves acuáticas como guayatas, y patos.
Una estatua en el pueblo, y una fuente de agua, testimonian el paso de San Francisco Solano por Tumbaya.
ATRACTIVOS
Iglesia de Tumbaya
Su construcción data de mediados del siglo XVII, pero fue reconstruida en el año 1796. Después de algunos derrumbes, se restauró definitivamente en 1944. En ella se encuentra la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, patrona del pueblo, y conserva valiosas pinturas de la Escuela Cusqueña e interesantes piezas de orfebrería.
La iglesia es de tipo mudéjar andaluz, ampliamente difundido en la región, de una nave con torre única y gruesos muros de adobe revocado y encalado que soportan estructuras de techo de cerchas en madera que asoman en la fachada formando un pórtico protector.