FAUNA
Dueños del ambiente desoladamente bello de Los Cardones, pasean por el vasto territorio los guanacos (Lama guanicoe), zorros colorados (Ducicyon culpaeus), zorros grises (Ducicyon griseus), chinchillones (Lagidium viscacia), pumas (Felix con color), pericotes andinos (Auliscomis sublimis) y los quirquinchos chicos (Chatophactus vellerosus).
Los Cardones ampara especies en vías de extinción como la vicuña (Vicugna vicugna) y la taruca (Hippocamelus antinensis) o huemul del norte.
Entre las aves podemos nombrar el cóndor, el suri, el keu o quiula, la gaviota andina; el carpintero andino, el real y el de los cardones; la palomita de ojos desnudos, la dorada y la alanegra; el picaflor andino, el común, el pecho negruzco, el gigante y el coludo rojo; el cacholote pardo, el gallito copetón, el zorzal negro, el loro barranquero, el chorlo cabezón, la diuca común, el cortarramas, y distintas variedades de bandurrias, dormilonas, becasinas, flamencos, patos, jilgueros y otros.
FLORA
En toda la extensión del Parque Los Cardones se observa diversa flora, distribuida en cuatro ambientes bien diferenciados:
Puna: alturas entre 3,500 y 4,500 msnm. Distinguen a esta parte de la reserva, con una humedad casi nula, temperaturas que hacen temblar de frío por las noches, y enigmáticos cóndores que reinan en las altas cumbres. Las especies vegetales típicas de este ambiente son la tola (Parastrephia sp.), tolilla (Fabiana densa), añagua (Adesmia sp.), rica-rica (Acantholippia hastulata), cortadera (Cortadeira especiosa), muña-muña (Satureja parvifolia) y gramíneas.
Prepuna: las alturas descienden de los 3,500 a los 2,200 msnm. Aquí reinan los churquis (prosopis ferox) que forman pequeños bosques en las áreas bajas del Parque, conocidos como "El Churcal". También se ven tolas, tolillas, chijuas (Baccharis boliviensis) y añaguas, esparcidas a lo largo de Cachipampa, Cajoncillo y la recta del Tin Tin.
Monte occidental: abundan los cardones (Trichocereus pasacana), las jarillas (Larrea divaricata) y las flores amarillas de amancay (Hippeastrum tintinensis), que sólo crecen en épocas de lluvia. Se agrupan al pie de las laderas del cerro Tin Tin y en la quebrada de Cajoncillo. En sectores más abiertos y desérticos se encuentran las típicas breas (Cercidium praecox) y retamos (Bulnesia retama), que son arbustos que no superan el metro de altura, de tallos verdes y flores amarillas. La jarilla (Larrea divaricata) es de gran importancia ya que los ejemplares de cardón nacen y crecen bajo la protección de este arbusto hasta que alcanzan un porte adecuado.
Pastizal alto andino de neblina: con un promedio anual de lluvias menor a los 200 milímetros, en esta zona predominan gramíneas y leguminosas, y algunas especies de hongos.
EL CARDON

Es la protagonista del Parque, y su abundancia en esta región salteña le ha conferido el nombre a la reserva nacional. Su corteza está cubierta de espinas que parecen agujas doradas y que llegan a medir 30 centímetros, y en el valle aún existen artesanos que las utilizan para tejer lana de llama.
El crecimiento promedio de un cardón es de uno a cinco centímetros por año y recién cuando han cumplido medio siglo de vida pueden generar sus características flores blancas, que mueren a los pocos días de nacer dando paso a su fruto, la pasacana, de la que se desprenden alrededor de 80 mil semillas. Increíblemente, en promedio, de aquel grupo sólo una semilla germinará al amparo de la jarilla.
En el Parque se pueden ver ejemplares de cardones de hasta tres metros, quienes son los míticos testigos de la zona, ya que se calcula que tienen entre 250 y 300 años de antigüedad.
Aunque su madera parece frágil, sirve para hacer tirantes de techos, muebles y artesanías. Por la explotación irracional, esta especie vegetal corrió peligro de extinción, pero a tiempo ha sido protegida, y hoy está terminantemente prohibida su tala.
CLIMA
La mayor parte del área tiene un clima netamente árido: seco y cálido con temperaturas medias de 11 ºC en invierno (con mínimas levemente por debajo de 0 ºC) y de 18 ºC en verano (con máximas de 30 ºC).
Las precipitaciones pluviales son escasas, el promedio anual no supera los 200 mm. Y esto solamente en la época estival del año (noviembre a marzo) donde se producen más del 90% de las lluvias. No llueve lo mismo en todos los lugares, y no todos los años llueve la misma cantidad.
Excepcionalmente, ocurren nevadas en la parte más baja del área (2,700 msnm) donde la temperatura anual varía entre los 10ºC. Ya sobre los 3,500 metros de altitud, en las serranías del este, se producen precipitaciones en forma de granizo. Hacia el este, donde se hallan el Valle Encantado y las laderas bajas de la Cuesta del Obispo, se observa una transición de clima árido a húmedo.
COMO LLEGAR
Para llegar al Parque Nacional Los Cardones, desde la ciudad de Salta se toma la Ruta Nacional Nº 68, hasta la localidad de El Carril, por donde se accede a la Ruta Provincial Nº 33, que recorre la quebrada de Escoipe y la Cuesta del Obispo, hasta llegar a la Piedra del Molino, a 3,600 msnm.
Desde este punto, se accede al Parque Nacional, por la recta del Tin Tin hasta la pintoresca localidad de Payogasta, para luego continuar por la Ruta Nacional 40, hacia Cachi. Dentro de la jurisdicción del Parque se encuentra el cruce de la Ruta Provincial Nº 33 con la Nº 42; por esta última, se llega a la localidad de Seclantás.
ACTIVIDADES
Las actividades para los visitantes son variadas, aunque el Parque todavía no posee infraestructura para albergar al viajero. Además de recorrer su desértica belleza por una ruta en buenas condiciones, se pueden tomar fotografías, hacer travesías, caminatas y observar de flora y fauna.
Los cardones, en su árido silencio, impresionan con su porte erguido sobre la tierra. Estarán siempre ahí para deleitar la vista en un paisaje diferente. Aunque su tala está prohibida es posible tener un recuerdo de su madera porque los guardianes del Parque recogen los ejemplares secos y se los dan a los artesanos de la zona, para que hagan verdaderas obras de arte que venden luego al visitante.
Lugares para visitar en el Parque Nacional Los Cardones:
Valle Encantado: con hermosas lagunitas que se forman en épocas de lluvia y se congelan en invierno. Además de cubrirse el suelo con infinidad de flores multicolores, destacan entre las caprichosas formaciones pétreas y el cielo intensamente azul. Allí hay también pinturas rupestres y se pueden avistar cóndores que sobrevuelan majestuosos sobre el paisaje.
Huellas de dinosaurios: fueron descubiertas gracias a los cateos realizados por la Mina Don Otto, perteneciente a Energía Atómica. Quedaron impresas en las placas arcillosas, que los plegamientos orogénicos se encargaron de elevar. Hace unos años se cayeron algunas placas. Antes se podían contemplar ascendiendo una peligrosa escalera pegada a una pared vertical de casi 20 metros, perteneciente a la mina. Pero fue levantada, dado que con más asiduidad los intrépidos la frecuentaban.
Cerro Negro o Malcante: centinela entre los valles de Lerma y Calchaquí. Majestuoso e imponente. Desde su cumbre, de 5,050 metros, en días despejados, se puede visualizar claramente Cachi y Salta, Cabra Corral, los nevados que lo circundan con el Cordón del Cachi, Palermo, Ciénaga Grande, San Miguel y Acay. Para poder ascenderlo, hay que entrar por Tonco, por un camino malo que parte hacia la derecha al finalizar la recta del Tin Tin, por la Ruta Provincial Nº 33, viniendo de Salta.
CUANDO IR
Todo el año.