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Hernando de Lerma, un sevillano de 37 años, eligió el Valle de Salta para fundar la ciudad, en abril de 1582. Aportó su ego y su propio apellido, y la llamó Ciudad de Lerma en el Valle de Salta. Tuvo algunos "indios amigos" y aprovechó esa ventaja para crear defensas naturales en torno del pequeño caserío asediado por los "aborígenes hostiles".
Poco después, los Jesuitas fueron los primeros en cultivar viñedos y frutales. En la actualidad, su población está compuesta en un noventa y cinco por ciento por sangre indígena.
Bajo el increíble cielo diáfano que caracteriza la región, el circuito se abre tentador para quienes no necesitan definir la razón de un viaje.
A través de los 520 kilómetros del circuito, entre cerros, cardones, y pastores de ovejas y cabra, surgen pueblos cargados de folklore, con su gastronomía particular y el sutil encantamiento de sus calles empedradas, sus veredas altas, y sus fachadas con puertas y marcos de macizo algarrobo.
A más de cuatro siglos de su fundación, Salta es una simbiosis de la historia y de su paisaje; de herederos aborígenes y españoles, quienes conservan y se identifican por grupos de pertenencia según costumbres y rituales; algunas compartidas, otras no. Sólo cuatro etnias mantienen hasta hoy su organización tribal en la provincia de Salta: wichi, chorotes, chané y chiriguanos.
Capturar la esencia del lugar, confundirse con la gente, sus olores y expresiones, impregnarse con sus costumbres, es una de las mejores formas para descubrir cada momento único.
Con múltiples vuelos directos desde Buenos Aires, Córdoba, Jujuy, Rosario, Tucumán, Santiago de Chile, La Paz, y otras ciudades de Sudamérica, Salta es un destino ideal.
En sus principales arterias el viajero hallará una infraestructura hotelera compuesta de hoteles, hosterías, tiempos compartidos, cabañas, y estancias turísticas que se adaptan a sus preferencias.
Y en las noches, intensas y divertidas, el viajero hallará diversos matices. Escuchará música folclórica, latina, melódica, cumbia, tango, pop y rock; paseará por el casino; bailará en modernas discotecas o compartirá una velada en pubs o en peñas folclóricas.
Colonial y moderna, siempre segura y acogedora, la Ciudad de Salta atrae todo el año a miles de visitantes. Su calidez y tranquilidad, la atractiva fisonomía hispánica de sus calles sobre el verdor de sus cerros circundantes, y las bondades de su clima templado, dan marco a las más variadas actividades.
Si el viajero elige como destino a Salta, la hermosa, ésta le brindará su corazón generosamente.
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