Revista LUGARES Nro. 37
Pág. 77 - 79
Relato y Fotos: Federico Quintana
REVISTA LUGARES
ATARDECER EN NONO

El río Nono se abre paso en un paisaje increíble de cañones angostos, cuyas paredes escarpadas llegan hasta los diez metros de alto. Sus aguas se ven oscuras pero no son turbias (ver LUGARES 28) y en ellas se puede nadar durante buena parte del año. A pasos de este curso fluvial se esconde La Lejanía, metáfora con que los Barret bautizaron la propiedad. Las impresionantes sierras son su contención.
Una gran casa del siglo pasado, con paredes de pura piedra y techos de tejas a dos aguas, se detecta en el inmenso parque. A su alrededor, el césped y las muchas flores que colorean el verde ordenado. La casa de huéspedes, que también es de antigua data, se ve igual de sólida, envuelta en sombras protectoras. Aquí los árboles se proyectan sin pudor sobre la residencia en la que Henri y Nicole encontraron el motivo para sentirse siempre distantes del mundo.
Distantes pero no distraídos. Esta pareja oriunda de Francia que llegó hace años al confín del nuevo mundo en busca de paz existencial, recorrió un largo, fructífero camino. Tomaron la decisión de abandonar Europa, miraron hacia Argentina, dieron con el lugar que juzgaron a la medida de sus expectativas, se ocuparon pacientemente de reanimarlo sin alterar el hábitat, acondicionaron la casa para recibir huéspedes deseosos de evasiones urbanas y así, año tras año, han ido acumulando puntos a favor de la calidad del servicio.

Lo cierto es que la demanda creció y aún sin perder el carácter especial que define a La Lejanía, por ubicación y estilo de vida de sus propietarios, hubo que pensar en ampliar la capacidad de hospedaje. La nueva casa de huéspedes va cobrado forma y sentido -por lo pronto ya hay habilitadas un par de habitaciones- con todo el confort necesario para gozar de un descanso sin percances ni echar en falta nada. Está en dirección al río, sobre un terreno más despejado que tiende a declinar en suave hondonada hacia la costa.
Después de comer, no hay recreo más saludable que irse caminando hasta el agua dulce, cálida aún bien entrado el otoño y donde en los días soleados es posible pegarse una buena zambullida. Quienes partan hacia allá, no olviden entonces llevarse el traje de baño. El Nono forma una pileta natural muy grande y profunda -lo suficiente para tirarse desde las rocas vecinas- antes de discurrir entre paredes rocosas que se van estrechando hasta que el pasaje permite apenas que se deslice una persona por vez. Impresionante.
Programa que la mayoría ama, es nadar frente a la casa y dejarse llevar por la corriente varios kilómetros. Hay que hacerlo con Henri, que conoce el río a fondo y sabe cómo esquivar los obstáculos sin contratiempos. Después de haraganear flotando aguas abajo, se llega hasta un lugar predeterminado donde alguien de La Lejanía estará esperando para llevar a los huéspedes de vuelta a casa.
El atardecer también depara momentos impagables. Las aguas del Nono se empapan de luz dorada y las sierras relumbran de rojo, con el sol fundiéndose en sus formas. No hay quien pueda permanecer insensible a esos escenarios naturales.
La atmósfera que impera en el reino de los Barret es especialmente grata. Es fácil sentirse a gusto en cualquier rincón de la casa y es un placer gozar de la compañía de Henri y Nicole. Él infunde ganas de hacer cosas todo el tiempo, contagia su dinamismo y buen humor. No hay programa que parezca imposible para este aventurero de alma, que lo mismo se apunta a pequeñas expediciones a las regiones andinas del norte argentino, o sale temprano en las mañanas de otoño a cazar perdices copetonas cuando un vecino lo invita.

Nicole, por su parte, seduce a todos sus huéspedes con excelencias gourmet clue resuelve magistralmente. Francesa al fin, tiene ese don por la cocina bien hecha, refinada aún en las expresiones más simples, equilibrada de calorías como para que nadie se asuste y sabrosa siempre. Si es tiempo de caza, Nicole no se priva de añadirla a su menú. Y junto a sus platos exquisitos, siempre están los buenos vinos argentinos clue Henri se preocupa en seleccionar.
Descansar en La Lejanía es un logro que no da trabajo. La simple contemplación de cuanto rodea al ser humano en estos parajes solitarios e increíblemente atractivos, tan distintos a cualquier otro enclave cordobés, redime al espíritu más fatigado. El living no parece tener límites, ensanchado más allá de sus paredes acristaladas. Un gran hogar en el comedor ahuyenta cualquier conjetura típica de friolentos. No hay lo que se dice lujo detrás de las anchas paredes de piedra, es más, a simple vista hasta puede parecer austero. Pero sobran las comodidades y están dadas todas las condiciones para que el cobijo esté garantizado.
La Lejanía, a 8 km de Nono. Tel: (0544) 98960. Desde $ 80 por persona con pensión completa. Abierto en temporada de verano, vacaciones de invierno y Semana Santa. Consultar por ciertos weekends largos. Del 17 al 24 de octubre el Centro Médico Otero organiza la Semana Sana en La Lejanía. El plan propone siete días de desintoxicación, antiestrés y pérdida de peso. Comprende: entrevista previa con el Dr. Otero en Bs. As., pensión completa con comidas especiales, masajes, yoga, gimnasia, caminatas, y cabalgatas opcionales. Precio por persona, base doble con transfer al aeropuerto de Córdoba, $ 1.070. No incluye pasajes aéreos ni terrestres. Reservas: Action Travel, Paraguay 866, piso 1°. Telefax: 311-6162.