Revista LUGARES Nro. 75
Pág. 52 - 53
Texto: Julia Caprara
Fotos: Alejandro Peral
REVISTA LUGARES
CARILO

Se llama La Estación, tiene el aire encantador de una casa escondida en el bosque y una calidad de servicio encomiable. Toda una joyita que reivindica el estilo original de Cariló y propone vivir a resguardo de cualquier barullo.
Así atrancó la historia en estos pagos próximos a Pinamar hace más de 30 años, cuando se iniciaron los primeros loteos y los Guerrero -impulsores de la futura urbanización- apuntaban a convertir médanos y pinares en un refugio especial donde brotaran casas como mansiones con mucha holgura entre propiedad y propiedad. Una vez que el mundo empezó a reclamar parte de tan codiciada paz, las circunstancias fueron sumando un golf de 18 hoyos, hosterías, cabañas, aparts, restaurantes, shoppings tipo pueblitos...

Inspirados en aquellas razones que sustentaron el nacimiento de Cariló, Eduardo Guerrero -descendiente directo de los fundadores-, Martín y Alejandra Bonadeo, proyectaron la construcción de una posada singular. La hicieron de seis habitaciones enormes, añadieron cuatro cabañas, cada cual con jardín y parrilla, y la bautizaron La Estación. El confort es ley en todos los ámbitos, amorosamente decorados; almohadas de pluma, colchones que de tan mullidos engullen el cansancio, losa radiante y el mimo inesperado de un calentador de toallas, garantizan una estadía llena de gratificaciones. Lo demás lo pone el entorno: la playa inmensa y solitaria, el bosque casi intocado, la sinuosidad irregular de las calles con nombres de la fauna y flora locales y un ronroneo perpetuo de olas que llega con la brisa salobre del este.

Si quiere ponerse al día con la movida local, no tiene más que arrimar el cuerpo al Paseo de los Arcos donde la novedad es el almacén de vinos La Bodeguita de Cariló; sume el buen café de Havanna y los sushis de Cariló Rolls. En Plaza Uno -entre Calandria y Castaño- estrenó Pizza Cero; en Don Cuccia sirven picadas y productos de granja y, como no todo en esta vida es comer y comer, también está Mosaiquito para comprar venecitas, esos mini mosaicos que ponen la nota decorativa en casi todo.