Revista LUGARES Nro. 37
Pág. 54- 58
Por: Rossana Acquasanta
Fotos: Federico Quintana
REVISTA LUGARES
CITY

La ciudad que surgió en 1573 por voluntad de Don Jerónimo Luis de Cabrera en el Valle de Quizquizacate, en pleno dominio de comechingones, tiene dos caras. Está la Córdoba pujante que crece y se reconfigura con cada acontecimiento socioeconómico, y está la Córdoba eterna, depositaria de la cultura que le dio grandeza en el pasado. La una abraza a la otra sin ahogarla.
El rostro colonial de Córdoba es un puñado de calles que se pueden recorrer en una tarde y sin apuro. Pero ese dédalo inspirador de circuitos peatonales para ir enlazando los capítulos de la historia (LUGARES 19), exige mucho más que un paseíto de mirar distraído, como quien anda haciendo tiempo. Para profundizar en la Córdoba de los tiempos en que la patria todavía era España, nada mejor que instalarse en el corazón de la city. La ubicación estratégica del Hotel Panorama, lo convierte en el favorito a la hora de elegir alojamiento: está frente a la Cañada, a pasos de la zona comercial y a otro tanto del patrimonio histórico. Mejor, imposible.
La "Córdoba de la Nueva Andalucía" fue la primera ciudad del país que estrenó universidad (1622) y es considerada la segunda más antigua de Latinoamérica. Desde entonces Córdoba es la docta.

El Cabildo está ubicado a pocos pasos de la Iglesia Catedral. Siempre en constante actividad con muestras y exposiciones, en el citado edificio hay una oficina de turismo que provee todo tipo de material informativo. Su construcción data de fines del siglo XVIII y fue responsabilidad del Marqués de Sobremonte; el Salón Rojo sigue disponible para recibir a visitas oficiales y otros huéspedes notables. No le faltaban celdas al Cabildo, que por supuesto eran subterráneas y están sólo para que el curioso eche un vistazo a su tenebrosa oscuridad.
Como correspondía al trazado urbano de los conquistadores, Cabildo y Catedral se levantaban frente a la plaza, lugar donde se celebraban todos los sucesos de interés común, incluido el esparcimiento. Paradas militares, corridas de toros, el proceso de los condenados a muerte que entonces era público.
Córdoba no fue excepción a la regla y allí están ambas edificaciones, enriqueciendo la periferia de la antigua Plaza de Armas, ahora llamada San Martín.
Signada por el fatalismo, la Iglesia Catedral se derrumbó dos veces. Tardaron doscientos años en terminarla; las obras se iniciaron en 1574 y su estilo arquitectónico fusiona la expresión católica y la fe aborigen reinterpretadas en una espectacular construcción. Recorrerla es una orden: sorprenden profundamente los tallados y las elaboradas pinturas de oro que adoman los arcos interiores de las naves con sus techos altísimos.
Por la misma calle paralela a la Iglesia y el Cabildo, se llega en un suspiro al Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda. Fue éste el primer convento de Sudamérica en albergar monjas de clausura.

Jorge Bettolli, arquitecto y experto historiador, es un guía invalorable en este merodeo fascinante -hay que coordinarlo con anticipación- que incluye, además de información veraz, una visita a los tesoros de la Catedral. No tiene desperdicio.
A pocos metros del Museo de Arte Religioso está la Iglesia y Convento de las Teresas, también llamado Carmelitas Descalzas de San José. Debe su nombre a las religiosas que viven en el convento desde su fundación, en 1628. Se las puede ver muy temprano en la mañana, durante las primeras oraciones del día.
Del otro lado de la Plaza San Martín, el Centro Municipal De Exposiciones Obispo Mercadillo, es una muestra casi permanente de exposiciones referidas al arte contemporáneo.
La mayoría de salas y museos abren por la mañana; algunos lo hacen también a la tarde pero después de la sagrada siesta cordobesa.
Al llegar a la peatonal Obispo Trejo, se levanta la iglesia de la Compañía de Jesús que es la más antigua del país. La historia de esta ciudad rezuma fervor religioso. Súmense el antiguo convento de Santa Catalina, el Museo de la ex Casa de Huérfanas Nobles, el museo Obispo Salguero y la iglesia San Roque, donde se encuentra uno de los más hermosos púlpitos sudamericanos.

El venerable colegio donde pasaron hombres ilustres como Castelli, Belgrano, Lugones, Funes el Deán, etcétera, nunca fue iglesia ni monasterio, pero lleva el nombre de Nuestra Señora de Monserrat, la virgen catalana negra. Si quiere, puede visitarlo. Imperdible es la visita al Museo Histórico Provincial Marcon sus veintiséis habitaciones, los cañones en sus patios, y la impresionante colección de objetos de época. Provoca admiración por su realismo e impecable mantenimiento; un viaje al pasado para quien lo recorra.
De regreso al hotel, hacia la conocida Cañada por donde corre el agua dulce del Suquía, paseo lindísimo construido de piedras y jalonada de enormes árboles, la peatonal 9 de julio conduce al museo municipal de Bellas Artes Dr. Genaro , Pérez. Aquí se reúnen las obras más relevantes de pintores cordobeses y del resto del país.
Vaya al Parque Sarmiento y visite el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa. Allí también hay un Zoo; no es el de Singapur, pero tampoco decepciona. Los animales disponen de espacios cómodos recreados con los muchos verdores circundantes. Que la pasión por la historia no le impida distraerse en otros paseos: más allá del centro, Córdoba también existe.