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Revista LUGARES Nro. 66
Pág. 80 - 83
Texto: Soledad Gil
REVISTA LUGARES
HOSTAL PROVINCIAL DE MOLINOS
Llegar al hostal y encontrar sus altos muros y el portón cerrados, pedir alojamiento como los forasteros de las películas, ingresar al gran patio gobernado por un inmenso aguaribay y descansar en una cama cubierta por una manta de telar. No hay como Molinos para sentirse fuera del tiempo.
Todo está como era entonces en los pagos del Gobernador Don Nicolás Severo de Isasi Isasmendi. El hostal fue su última residencia, y aunque se levanta justo frente a la iglesia -joyita de los Valles Calchaquíes- Molinos y Cachi son los únicos pueblos que no crecieron en torno de la reducción o de la parroquia, sino a través de su origen típicamente feudal. Hacienda y señor signaron el destino de esas esquinas de adobe sin ochava.
Marcelino Cornejo Isasmendi comanda el rumbo del lugar desde hace más de una década. El año pasado incorporó pileta y ofrece así una transición entre el "adentro" que todavía recuerda al refugio de los realistas o aún a la Encomienda de Indios pulares y tonocotes, y un "afuera" indómito y polvoriento, capital del poncho salteño, sede de la Cooperativa de Artesanos de San Pedro Nolasco de Los Molinos y un interesante criadero de vicuñas.
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