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Revista LUGARES Nro. 66
Pág. 76 - 79
Texto: Soledad Gil
REVISTA LUGARES
LOS QUILMES
Todo comenzó con un tapiz. Héctor Cruz tenía entonces 19 años, y una vaga idea de que sus dotes de artesano lo llevarían a reinterpretar el imperio de sus antepasados.
Su primera obra fue el hotel de las ruinas de los Quilmes, maravilla tucumana que no ofrecía ninguna posibilidad de alojamiento y ahora goza de un hotel de ley. El proyecto fue apenas un "botón", una muestra de lo que su original concepción podía hacer: tinajas, pileta, amplios espacios, cactus, esculturas y muros de piedra le dan un clima de pucará que se funde naturalmente con el entorno de las Ruinas.
Después siguió el Museo de la Pachamama en Amaicha del Valle, a 18 km de los Quilmes. Esta vez, los 10 mil metros cuadrados eran propios y el desafío mayor. Pero Cruz salió airoso: entre las salas arqueológicas, antropológicas, históricas y las estatuas de chamanes y dioses consiguió reflejar sin solemnidad el espíritu norteño. Para complementar, puso en marcha otro hotel de 80 habitaciones -todo revestido en piedra, su sello definitivo- que está próximo a inaugurar.
"Y como no se me pegan las obras, ni yo me pego a ellas, ya estoy pensando en lo que viene", dice. De aquí a dos años, planea tener en marcha el tapiz más largo del mundo con 150 metros de largo y diez de alto, representando escenas de las guerras calchaquíes, y un edificio especial para albergarlo. Será en Salta, cerca de La Yesera. Pero no se preocupe que pronto habrá novedades. Ya se sabe, Cruz no pasa inadvertido.
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