Revista LUGARES Nro. 75
Pág. 72
Por: Soledad Gil
REVISTA LUGARES
SANTA RITA
La avenida de plátanos es irresistible: caminarla pateando hojas secas en otoño, recorrerla en volanta durante el verano... En invierno, pelada y gris, se destacan más los ejemplares verdes del añoso parque, los algarrobos del monte, las moreras, las lambertianas... Por la combinación de refinamiento interior, historia y ese aislado encanto serrano, Santa Rita es una estancia apta para todo el año.
Y aunque fue "descubierta" por los cazadores de palomas -de los que Córdoba es infalible anfitriona-, hace un tiempo que las muchas gracias naturales cursaron a los amantes de la naturaleza una invitación indeclinable.
No uno sino dos ríos rodean la casa de Mónica Lacroze en el valle de Paravachasca. Alojado en alguna de las siete impecables habitaciones del casco colonial, no se adivina la proximidad salvaje de los despeñaderos, que bautizaron al cercano pueblo. Pero un poco más allá, esperan siempre listos los caballos. Santi Viale, el gaucho, los ensilla con paciencia y propone interesantes circuitos que incluyen atravesar el río Anizacate al galope, si el jinete se anima.
En plan tranqui, el croquet y el tenis son los deportes preferidos por los dueños de casa. Doña Mecha, la mamá de Mónica, es campeona de bochas con sus espléndidos 88 años.
Con Mónica resulta un placer sentarse en la galería de intensos ocres y blancos, a hablar de jardinería y arreglos florales. O intentar sacarle la receta del budín de dulce de leche, las batatas con nuez o el pollo con naranja y miel, con los que mima a sus malcriados huéspedes.