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Revista LUGARES Nro. 65
Pág. 22 - 25
Por: Soledad Gil
REVISTA LUGARES
UNA ESCAPADA A SAN SALVADOR DE JUJUY
La provincia no se agota en la riqueza de Tumbaya, Purmamarca, Tilcara y Humahuaca. La capital tiene su movida -y su inquebrantable siesta-, su feriado provincial el lunes después de carnaval, sus artesanos, restaurantes y paseos preferidos.
San Salvador vale aunque más no sea por el púlpito de la Catedral, que da para contemplación de horas. Inspirado en el de la iglesia de San Blas de Cuzco, representa el orden genealógico de Jesucristo desde Adán a Salomón. En los flancos, los cuatro evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan están simbolizados por el hombre, el león, el toro y el águila, mientras que la baranda emula la escala de Jacob. Su riqueza y brillo son acordes con el oro del tabernáculo y las tallas oscuras de los confesionarios.
Así, la plaza General Belgrano -la principal dedicada por una vez al creador de la bandera y no al Libertador San Martín- y la Catedral son el mejor comienzo para toda primera visita. El templo data de 1763 y fue construido por Agustín de Leiza y de la Tijera, bendecido por el obispo de Córdoba Monseñor Manuel Abad e Ileana hacia 1770.
Del otro lado, en la casa de gobierno, vale la pena ignorar el trajín burocrático de colas y gente que va y viene para conocer el salón dorado. Allí, en el primer piso, está la bandera que Belgrano donó al Cabildo de Jujuy el 25 de mayo de 1813, como premio al pueblo que lo acompañó en el éxodo del 23 de agosto de 1812 y que posibilitó los triunfos de Las Piedras, Tucumán y Salta.
Sobre la plaza también está la Asociación de Mujeres Artesanas, aunque es mejor la feria de la Estación del Ferrocarril, a unas ocho cuadras de allí. Entre los clásicos objetos de cerámica, tinajas y cuencos se destacan las piezas de los hermanos Mario y Miguel Mendoza, varias veces premiados en certámenes regionales. No son baratas, pero la expresión de sus personajes de la puna, los angelitos y los pesebres valen la inversión de $25 para arriba. En esos "carritos" encontrará también tapices, trabajos en cuero y regionales.
Esta feria abre después de las 16. La oficina de turismo que funciona en la estación no cierra al mediodía y además está justo enfrente de Savoy, uno de los restaurantes de cocina internacional más reputados. Combinan la brochette de llama con la trucha y el conejo en un ambiente discreto, preferido por los ejecutivos al mediodía y por los jóvenes durante la noche.
Hacia el otro lado de la plaza Belgrano, sobre la calle Lavalle, se apunta uno de los mejores museos de la ciudad. Es nada menos que el lugar en el que mataron a Juan Galo Lavalle el 9 de octubre de 1841. En la sala dedicada a su figura, está la puerta legendaria a través de la cual -según varios historiadores- fue baleado el general. Hay también salas dedicadas a los gobernadores jujeños, al vestido, al arte religioso y colonial, entre otros.
En el mismo museo y justo enfrente, merodee por las dos casas de artesanías en las que hay que separar la paja del trigo -lo boliviano industrial de lo hecho a mano y nacional- pero donde no es difícil encontrar buenos artículos por precios módicos.
Sobre Belgrano, desde las 17, esté atento a la apertura de La Hilandería, insólita fábrica de productos hilados. La planta está en Palpalá, pero el local de Jujuy es uno de los altos obligados de los turistas de paso. Aproveche las liquidaciones. Pagando en efectivo, es posible conseguir colchas de un algodón impecable por $30.
Exactamente enfrente se levanta en medio del barullo urbano la iglesia de San Francisco, que nada parece tener que ver por su juventud y su estilo italianizante con la primera capilla de adobe, que fue rematada en 1830 por el gobierno de Rosas al expulsar a la orden. El edificio actual, en cambio, es de 1927 y se encargó de borrar todo rastro colonial del convento que los franciscanos recuperaron al regresar en 1861 y que tuvieron hasta 1900.
Y en todas partes, los higos frescos que Jujuy cosecha como ninguna otra provincia argentina.
Finalmente, y a la hora de partir, los alrededores están poblados de buenos programas: mientras aggiornan el Hotel Termas de Reyes, una vuelta por el Parque Nacional Calilegua, y un desvío hacia la verde localidad de Tiraxi en el camino a la Quebrada son excelentes propuestas para enriquecer la escapada jujeña.
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