Revista LUGARES Nro. 69
Pág. 32 - 34
Por: Julia Caprara
Fotos: Gustavo Castaing
REVISTA LUGARES
UNA ESCAPADA A SAN JUAN
Una cicatriz trágica cruzó dos veces la cara de esta ciudad -fundada por Juan Jufré y Montesa en 1562 cuando una crecida del río San Juan la arrasó en 1593. Entonces el hijo de su fundador, Luis Jufré y Meneses, la trasladó unos tres kilómetros hacia el sur, con el propósito y la esperanza de volverla segura.
Pero la naturaleza pudo una vez más con el ingenio humano y el segundo zarpazo, el más cruel, llegó el 15 de enero de 1944. Fue el terremoto más intenso que haya conocido la Argentina: 7,8 grados en la escala Mercalli. Tal vez otras cifras sean una medida más comprensible de la tragedia: borró el 80 por ciento de la ciudad de San Juan y se devoró a diez mil de sus habitantes.
De su pasado colonial sólo quedaron algunas huellas, como la Casa Natal de Sarmiento y el convento de Santo Domingo, que se sostuvieron con la dignidad de los emblemas de la historia.
Hoy, cuando uno llega a la ciudad de San Juan, advierte en algunos rasgos de su arquitectura la memoria de aquel terremoto: construcciones modernas, pulcras, sencillas, ausencia total de edificios altos. El Parque de Mayo es el gran pulmón de la ciudad. Un Palermo sanjuanino, con domingos de picnic, fútbol, bicicleta, trote y caminatas a orillas del lago artificial.
Los nombres de las calles llevan siempre, como un apellido, uno de los puntos cardinales. De poco le servirá una dirección si no lleva al final la palabra este, oeste, sur o norte. Las peatonales Tucumán y Rivadavia y la avenida San Martín son las calles más activas y concentran cantidad de comercios, bares y restaurantes.
Ya se dijo: en San Juan no busque arquitectura colonial. La Catedral, por ejemplo, es de 1979. Desde su campanil, al que se puede subir en ascensor, se tiene una buena panorámica de la ciudad.
Bajo un espléndido techo de madera con dibujos de los indios huarpes, guarda los restos de Fray justo Santa María de Oro.
Otro signo de los nuevos tiempos es el auditorio y centro de convenciones Intendente Guillermo Barrena Guzmán, un edificio que data del 1900, reciclado totalmente.
Cerca del Parque de Mayo, el Auditorio Juan Victoria tiene capacidad para mil personas y una acústica excepcional, especial para escuchar el extraordinario órgano de 3.565 tubos y 61 registros que hay en la sala.
La Casa Natal de Sarmiento, construida en 1801 y convertida hoy en museo, es como un viaje en el túnel del tiempo hacia las ilustraciones del Billiken. La higuera, el telar de Doña Paula, las paredes de adobe y el techo de paja son en la realidad como eran en el papel.
Otros museos que vale la pena visitar son el de Ciencias Naturales y el de Bellas Artes Agustín Gneco. El primero tiene una gran colección de piedras y minerales, además de la visión científica del nutrido bicherío prehistórico que habitaba la zona de Ischigualasto. En el de Bellas Artes podrá disfrutar de la obra de algunos grandes maestros argentinos.
A unos 20 km, en La Laja, se encuentra el Museo Arqueológico Profesor Mariano Gambier, con valiosos testimonios de las culturas aborígenes que poblaron el territorio provincial. Su pieza más espectacular es el cuerpo naturalmente momificado de un chasqui incaico, conocido como "Momia del Cerro El Toro" , descubierto a 6.100 metros de altura en 1964.
Un paseo imperdible es el Parque Rivadavia, a 15 km de la ciudad. Obra del caudillo local Federico Cantoni, sorprende su diversidad botánica. Una verdadera sorpresa del parque es la red de túneles y terrazas cuyo trazado es como el dibujo del escudo de San Juan.
Allí mismo, dentro de uno de esos túneles, se puede visitar la bodega Cavas del Zonda. Luego de grandes obras de infraestructura, la cava se instaló en 1996 para la fabricación de champagne por el sistema de fermentación en tanque: extra brut, brut y demi sec se elaboran bajo la experimentada supervisión del maestro Aquiles Cuadra.
Sin abandonar el plan de recorrer las afueras de la ciudad, el embalse de Ullum y sus playas son un paseo obligado los días de sol. A sus orillas, el complejo Bahía de Las Tablas, le da un increíble toque tropical al paisaje cordillerano. Son más de 30 hectáreas recorridas por avenidas de palmeras, con un conjunto de,cabañas totalmente equipadas.
El lugar se completa con un Club House, paradores en la playa, puerto y muelle. Ideal para matarse todo el día haciendo windsurf y jet sky. También se puede trepar por los cerros vecinos en 4x4 o en motos enduro.