Revista LUGARES Nro. 91
Pág. 30 - 32
Por: Archivo Lugares
Fotos: Alejandro Peral
REVISTA LUGARES
VIVIR EL POLO - Buenos Aires
El Metejón y la Martina

Las dos están ligadas por una circunstancia de proximidad geográfica, y un imperativo de tradición polista. En una y otra estancia, los partidos pueden reunir diestros del taqueo como Cambiasso, Richini, Chavanne...
El Metejón Polo Ranch tiene sólo siete años de antigüedad, pero Diego y Alicia Richini y María y Santiago Chavanne, sus dueños, hace mucho más que están involucrados con este deporte. El complejo, de 110 hectáreas, cuenta con cuatro canchas, 60 caballos y 32 boxes.
Y aunque el polo es el espíritu de El Metejón, cualquiera que lo desee puede ir y alojarse. Las 12 habitaciones en suite, blanquísimas y espaciosas, la sala de juegos, el living con esos sillones irresistibles para dejarse caer en ellos, la pileta, las sesiones de masajes increíbles y la exquisita cocina casera justifican un prolongado fin de semana a todo campo, sin polo mediante.
Ideal además para jornadas empresariales, ya que la estancia cuenta con toda la infraestructura necesaria.

En La Martina también se respira polo. Es famosa por su parque de 40 hectáreas, que en otoño se tiñe de ocre en tonalidades asombrosas y en verano es una explosión de flores multicolores. En el siglo XIX, la estancia perteneció a Vicente Casares; en 1890, cuando funcionaba como uno de los tambos de La Martona, fue adquirida por Angel Estrada, y años más tarde la recibió en herencia Martina Estrada, a quien inmediatamente le surgió la idea de crear una clínica de polo con alojamiento.
Se podría decir que La Martina es cuna de polo en un sentido casi literal: acá tiene su casa de fin de semana el famoso Adolfo Cambiasso, hijo de Martina, y uno de los propietarios de la estancia.
Abierta al público desde el año '83, sus diez habitaciones guardan un estilo campestre y confortable, ideales para descansar luego de una tarde de polo, de pileta, de tenis o de caminatas por el parque y la caballeriza, donde se crían los petisos que son un orgullo argentino y atraen a polistas de todo el mundo.
Resort do Campo & polo

Destino bonaerense donde se respira aire polista es Open Door. Están las chacras súper exclusivas que presumen de canchas propias, y están los cultores de este deporte de naturaleza también excluyente. Como contrapunto también está Luján, con su histórica basílica de estilo neogótico a la que acuden anualmente miles de fieles en abrumadora procesión, un muy interesante museo y un río a cuya vera no cabe un alfiler en domingos y feriados.
Puro clamor popular. Pero es alejarse de la ciudad santa y, a sólo diez minutos, el mundo vuelve a recobrar su integridad de pampa verde y húmeda.

Ahí, en plena calma, en un predio de 60 hectáreas, se levanta el Resort de Campo y Polo. Justo para los que buscan darle sentido al finde haciendo buena vida de hotel a ritmo rural. Refugiarse en la comodidad de sus instalaciones no insume más tiempo que el
de abandonar la ciudad, enfilar hacia la ruta 6, y en menos de una hora llegar a destino. Milagro: alrededor nada más que silencio y calma chicha, un mar quieto de pasturas y las cuatro áreas acotadas del polo pertenecientes al resort.
El camino de acceso al hotel va bordeando las caballerizas y la cancha principal, hasta concluir en el estacionamiento. Resuelto el check-in y tras ocupar una de las 32 habitaciones -cuatro en suite, cuatro con balcón terraza, todas con vista a las canchas y ninguna por debajo de un promedio de 35 metros cuadrados-, se impone ducha y luego, a comer a La Perdiz. Un final de jornada no puede terminar sin el rito de la buena mesa.

A partir del día siguiente, las horas se le irán volando si se empeña en sacarle el máximo provecho a todos los servicios disponibles: bicis, un picadito, tenis, voley, unos largos en la pileta climatizada y semicubierta... Como servicios adicionales, apunte que puede salir a volar en ultraliviano, practicar golf, andar a caballo, pasear en carruaje, regalarse una sesión de masajes relajantes, tomar clases de tenis y, por supuesto, clases de taqueo. No hay que olvidar que el polo es parte del encanto de este resort.