
Martindale fue una estancia que perteneció a un inglés. Con el correr de los años, se vio la posibilidad de desarrollar en el lugar un importante proyecto inmobiliario, aprovechando el atractivo del lugar y su cómoda ubicación respecto de la capital. En 1988 Caprile y Capdepont comienzan con las obras de la cancha dentro de lo que era el antiguo parque de la estancia, la idea era hacer una cancha que pueda ser disfrutada por los miembros del club y que al mismo tiempo pueda ser digno de un gran campeonato.

La cancha se inauguró en 1989 y es un par 72 de 6.900 yardas, que constituyen uno de los mejores recorridos de la Argentina. No sólo por el exquisito diseño que lograron los arquitectos manteniendo la esencia de un antiguo parque, sino por la belleza del lugar y el excelente mantenimiento del campo. Esta cancha fue sede de los torneos más importantes del país incluyendo el Abierto de la Republica y el Campeonato Argentino de Aficionados.