DEPORTES DE AVENTURA
URUGUAY
TREKKING EN MONTEVIDEO
Montevideo es una ciudad que descubre sus encantos al viajero que la ausculta mientras camina. Cada casona, cada monumento, cada rincón, destila para él una historia, una amable sucesión de recuerdos que lo atrapa y apasiona.
Zambullirse entre las calles de Montevideo es crear un nuevo guión personal. Es descubrirse así mismo y descubrir La Ciudad.
La sugerencia que se le hace al viajero es gozar de una caminata sin apuros. El objetivo es reencontrarse con diversas épocas y personajes entre las huellas que se encuentran esparcidas por aquí y por allá.
Con un paseo a pie el viajero tiene la posibilidad de saborear el encanto colonial, el aroma de las casonas de los próceres, y absorber el aire del puerto.
El punto de partida puede ser distinto. Puede elegir la Puerta de la Ciudadela y la encantadora peatonal Sarandi, donde se mezcla el pasado con el arte moderno que brindan las múltiples galerías de la Ciudad Vieja.
También puede empezar en el Teatro Solís, para llegar hasta el Cubo Sur, la Rambla y la Escollera, una escala en el Mercado del Puerto, y luego, el encuentro con la Plaza Zabala y los antiguos edificios, remodelados y convertidos en bancos.
El recorrido más sugerente es el que continúa por la feria de antigüedades y la serie de edificios que llegan hasta la Rambla Roosvelt, las Bóvedas y el Mercado del Puerto.
Después de la Plaza Zabala el viajero puede alcanzar la esquina 25 de Mayo y Juan C. Gómez, la Junta Departamental domina toda la esquina, con sus balcones de madera que sobresalen de la fachada.
Un secreto, que consignan los innumerables cronistas de la ciudad, es que si el viajero accede al número 680 de la calle 25 de Mayo, puede hallar una verdadera sorpresa.
La vivienda conserva un trozo de pared que no es otra cosa el resto del murallón de la ciudad fortificada.
La vivienda en mención fue hace 150 años el depósito de la Ferretería Trabucatti.
Camino a la Rambla, por Cerrito, está el Palacio Colón. De aquí, siempre por la Rambla, se llega hasta Las Bóvedas.
Diseñadas según la tradición catalana, las Bóvedas se utilizaron como almacenes, alojamiento de tropas y depósito de armamento. Se edificaron entre los años de 1794 y 1806 como parte de la sólida muralla de defensa de la ciudad.
El paseo continúa por una Rambla que, poco a poco, recobra su belleza gracias a las refacciones que se realizan en varios edificios. Al final, el Mercado del Puerto. Es el espacio ideal para cerrar la jornada con una tradicional parrillada y un vino nacional.
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