Al finalizar la Ciudad Vieja, cerca de los muelles de la bahÍa de Montevideo, se encuentra el muy festivo
Mercado del Puerto, donde el viajero debe acercarse a comer sin dudarlo un solo instante. La Ciudad Vieja antes era llamada La Ciudadela. Estaba protegida
por una muralla. También poseía fuertes y otras edificaciones militares. En la actualidad apenas quedan algunos vestigios.
El Centro se desenvuelve a lo largo de la Av. 18 de Julio. Los edificios en esta calle resumen todas las etapas del siglo XX. Los uruguayos son muy cuidadosos y han sabido proteger estas construcciones.
Transitar por esas calles y alamedas es como avanzar a través del tiempo.
El viajero debe abordar el circuito que va desde la Plaza Independencia hasta el Obelisco. Allí, a lo largo de la arteria, hay varias plazas no muy grandes. Cada una de ellas conserva características propias. Todas ofrecen una banca para sentarse y disfrutar el
momento.
Cada domingo, frente a la Biblioteca, se extiende a lo largo de la calle Tristán Narvaja una feria donde el viajero puede adquirir desde canarios hasta valiosas antigüedades. Es probablemente una de las expresiones más coloridas e interesantes de la ciudad.
