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Este valioso manto vegetal cubre gran parte de los vestigios arqueológicos que convierten a la isla en un museo.
Entre esos restos están las huellas del paso de piratas holandeses, franceses, escoceses e ingleses. Se afirma que en Uno de los más famosos fue el Corsario David, que en 1607, según un informe de la época, al abandonar la región dejó un importante fuerte en piedra y algunos ranchos.
La historia afirma que a mediados del siglo XVIII Joaquín de Viana, primer gobernador de Montevideo, ordena el primer asentamiento de pobladores con un contingente de 14 vecinos que se instalan en el Rincón del Diario.
En 1757 se trasladan a San Fernando de Maldonado, que se trasforma en lo que hoy es la capital del departamento.
En esos momentos, el capitán a cargo de la zona, Francisco de Gorriti, gobernador provisorio, provoca un altercado con Viana y es arrestado y confinado en la isla. De allí proviene su nombre.
En 1789 la Real Compañía Marítima inició en la isla la explotación de loberías y la caza de la ballena. Instalaron en la isla oficinas administrativas y depósitos.
De aquellos tiempos datan además vestigios de fortines militares. En el sur de la isla, por ejemplo, se encuentran los restos de la batería Santa Ana, construida en piedra.
Recibió en 1829 la visita de la fragata británica Aventure, y más tarde la Beagle, ambas tripulaciones desembarcaron en la isla y convivieron en ella por muchos meses con fines científicos. En la segunda de ellas se contaba entre sus pasajeros al joven naturalista Charles Darwin.
En 1885, ante una epidemia de cólera en Europa, la isla Gorriti también fue un hospital donde la gente de ultramar hacía cuarentena.
A lo largo del tiempo la isla fue también un cementerio. Allí encontraron su trágico final marineros holandeses del siglo XVII y soldados británicos que participaron durante las invasiones inglesas de 1806.
En la actualidad es uno de los destinos turísticos más atractivos de Punta del Este. En temporada alta llegan diariamente más de 500 personas que buscan esparcimiento y naturaleza.
El viajero parte desde el puerto de Punta del Este. Después de 15 minutos de travesía llega a Puerto Cañón, en donde amarran las lanchas.
Reciben al viajero 400 metros de bosque de pinos y eucaliptos hasta Puerto Jardín, una extensión de arenas blancas con rocas que emergen de las aguas transparentes. No muy lejos de allí encontrará restos de baterías y lajas coloniales con inscripciones misteriosas.
En el lado opuesto a Puerto Jardín se encuentra el punto de encuentro de los amantes de la navegación. Playa Honda es el lugar donde más de 150 embarcaciones en plena temporada se dan cita cada día.
La isla cuenta con dos paradores, además de varios fogones dispersos para uso libre de cualquier persona.
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